SALUD PUBLICA
Ley 26.529
Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud.
Sancionada: Octubre 21 de 2009
Promulgada de Hecho: Noviembre 19 de 2009
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:
DERECHOS DEL PACIENTE, HISTORIA CLINICA Y CONSENTIMIENTO INFORMADO
ARTICULO 1º — Ambito de aplicación. El ejercicio de los derechos del paciente, en cuanto a la autonomía de la voluntad, la información y la documentación clínica, se rige por la presente ley.
Capítulo I
DERECHOS DEL PACIENTE EN SU RELACION CON LOS PROFESIONALES E INSTITUCIONES DE LA SALUD
ARTICULO 2º — Derechos del paciente.
Constituyen derechos esenciales en la relación entre el paciente y el o los profesionales de la salud, el o los agentes del seguro de salud, y cualquier efector de que se trate, los siguientes:
a) Asistencia.
El paciente, prioritariamente los niños, niñas y adolescentes, tiene derecho a ser asistido por los profesionales de la salud, sin menoscabo y distinción alguna, producto de sus ideas, creencias religiosas, políticas, condición socioeconómica, raza, sexo, orientación sexual o cualquier otra condición. El profesional actuante sólo podrá eximirse del deber de asistencia, cuando se hubiere hecho cargo efectivamente del paciente otro profesional competente;
b) Trato digno y respetuoso.
El paciente tiene el derecho a que los agentes del sistema de salud intervinientes, le otorguen un trato digno, con respeto a sus convicciones personales y morales, principalmente las relacionadas con sus condiciones socioculturales, de género, de pudor y a su intimidad, cualquiera sea el padecimiento que presente, y se haga extensivo a los familiares o acompañantes;
c) Intimidad.
Toda actividad médico - asistencial tendiente a obtener, clasificar, utilizar, administrar, custodiar y transmitir información y documentación clínica del paciente debe observar el estricto respeto por la dignidad humana y la autonomía de la voluntad, así como el debido resguardo de la intimidad del mismo y la confidencialidad de sus datos sensibles, sin perjuicio de las previsiones contenidas en la Ley Nº 25.326;
d) Confidencialidad.
El paciente tiene derecho a que toda persona que participe en la elaboración o manipulación de la documentación clínica, o bien tenga acceso al contenido de la misma, guarde la debida reserva, salvo expresa disposición en contrario emanada de autoridad judicial competente o autorización del propio paciente;
e) Autonomía de la Voluntad.
El paciente tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa, como así también a revocar posteriormente su manifestación de la voluntad. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a intervenir en los términos de la Ley Nº 26.061 a los fines de la toma de decisión sobre terapias o procedimientos médicos o biológicos que involucren su vida o salud;
f) Información Sanitaria.
El paciente tiene derecho a recibir la información sanitaria necesaria, vinculada a su salud. El derecho a la información sanitaria incluye el de no recibir la mencionada información.
g) Interconsulta Médica.
El paciente tiene derecho a recibir la información sanitaria por escrito, a fin de obtener una segunda opinión sobre el diagnóstico, pronóstico o tratamiento relacionados con su estado de salud.
Capítulo II
DE LA INFORMACION SANITARIA
ARTICULO 3º — Definición.
A los efectos de la presente ley, entiéndase por información sa nitaria aquella que, de manera clara, suficiente y adecuada a la capacidad de comprensión del paciente, informe sobre su estado de salud, los estudios y tratamientos que fueren menester realizarle y la previsible evolución, riesgos, complicaciones o secuelas de los mismos.
ARTICULO 4º — Autorización.
La información sanitaria sólo podrá ser brindada a terceras personas, con autorización del paciente.En el supuesto de incapacidad del paciente o imposibilidad de comprender la información a causa de su estado físico o psíquico, la misma será brindada a su representante legal o, en su defecto, al cónyuge que conviva con el paciente, o la persona que, sin ser su cónyuge, conviva o esté a cargo de la asistencia o cuidado del mismo y los familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad.
Capítulo III
DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO
ARTICULO 5º — Definición.
Entiéndese por consentimiento informado, la declaración de voluntad suficiente efectuada por el paciente, o por sus representantes legales en su caso, emitida luego de recibir, por parte del profesional interviniente, información clara, precisa y adecuada con respecto a:·
a) Su estado de salud;·
b) El procedimiento propuesto, con especificación de los objetivos perseguidos;·
c) Los beneficios esperados del procedimiento;·
d) Los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles;·
e) La especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con el procedimiento propuesto;·
f) Las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de los alternativos especificados.
ARTICULO 6º — Obligatoriedad.
Toda actuación profesional en el ámbito médico-sanitario, sea público o privado, requiere, con carácter general y dentro de los límites que se fijen por vía reglamentaria, el previo consentimiento informado del paciente.
ARTICULO 7º — Instrumentación.
El consentimiento será verbal con las siguientes excepciones, en los que será por escrito y debidamente suscrito:·
a) Internación;·
b) Intervención quirúrgica;·
c) Procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos;·
d) Procedimientos que implican riesgos según lo determine la reglamentación de la presente ley;· e) Revocación.
ARTICULO 8º — Exposición con fines académicos.
Se requiere el consentimiento del paciente o en su defecto, el de sus representantes legales, y del profesional de la salud interviniente ante exposiciones con fines académicos, con carácter previo a la realización de dicha exposición.
ARTICULO 9º — Excepciones al consentimiento informado.
El profesional de la salud quedará eximido de requerir el consentimiento informado en los siguientes casos:
a) Cuando mediare grave peligro para la salud pública;
b) Cuando mediare una situación de emergencia, con grave peligro para la salud o vida del paciente, y no pudiera dar el consentimiento por sí o a través de sus representantes legales.
Las excepciones establecidas en el presente artículo se acreditarán de conformidad a lo que establezca la reglamentación, las que deberán ser interpretadas con carácter restrictivo.
ARTICULO 10. — Revocabilidad.
La decisión del paciente o de su representante legal, en cuanto a consentir o rechazar los tratamientos indicados, puede ser revocada. El profesional actuante debe acatar tal decisión, y dejar expresa constancia de ello en la historia clínica, adoptando para el caso todas las formalidades que resulten menester a los fines de acreditar fehacientemente tal manifestación de voluntad, y que la misma fue adoptada en conocimientos de los riesgos previsibles que la misma implica.
En los casos en que el paciente o su representante legal revoquen el rechazo dado a tratamientos indicados, el profesional actuante sólo acatará tal decisión si se mantienen las condiciones de salud del paciente que en su oportunidad aconsejaron dicho tratamiento. La decisión debidamente fundada del profesional actuante se asentará en la historia clínica.
ARTICULO 11. — Directivas anticipadas.
Toda persona capaz mayor de edad puede disponer directivas anticipadas sobre su salud, pudiendo consentir o rechazar determinados tratamientos médicos, preventivos o paliativos, y decisiones relativas a su salud. Las directivas deberán ser aceptadas por el médico a cargo, salvo las que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, las que se tendrán como inexistentes.
Capítulo IV
DE LA HISTORIA CLINICA
ARTICULO 12. — Definición y alcance.
A los efectos de esta ley, entiéndase por historia clínica, el documento obligatorio cronológico, foliado y completo en el que conste toda actuación realizada al paciente por profesionales y auxiliares de la salud.
ARTICULO 13. — Historia clínica informatizada.
El contenido de la historia clínica, puede confeccionarse en soporte magnético siempre que se arbitren todos los medios que aseguren la preservación de su integridad, autenticidad, inalterabilidad, perdurabilidad y recuperabilidad de los datos contenidos en la misma en tiempo y forma. A tal fin, debe adoptarse el uso de accesos restringidos con claves de identificación, medios no reescribibles de almacenamiento, control de modificación de campos o cualquier otra técnica idónea para asegurar su integridad.
La reglamentación establece la documentación respaldatoria que deberá conservarse y designa a los responsables que tendrán a su cargo la guarda de la misma.
ARTICULO 14. — Titularidad.
El paciente es el titular de la historia clínica. A su simple requerimiento debe suministrársele copia de la misma, autenticada por autoridad competente de la institución asistencial. La entrega se realizará dentro de las cuarenta y ocho (48) horas de solicitada, salvo caso de emergencia.
ARTICULO 15. — Asientos.
Sin perjuicio de lo establecido en los artículos precedentes y de lo que disponga la reglamentación, en la historia clínica se deberá asentar:·
a) La fecha de inicio de su confección;·
b) Datos identificatorios del paciente y su núcleo familiar;·
c) Datos identificatorios del profesional interviniente y su especialidad;·
d) Registros claros y precisos de los actos realizados por los profesionales y auxiliares intervinientes;·
e) Antecedentes genéticos, fisiológicos y patológicos si los hubiere;·
f) Todo acto médico realizado o indicado, sea que se trate de prescripción y suministro de medicamentos, realización de tratamientos, prácticas, estudios principales y complementarios afines con el diagnóstico presuntivo y en su caso de certeza, constancias de intervención de especialistas, diagnóstico, pronóstico, procedimiento, evolución y toda otra actividad inherente, en especial ingresos y altas médicas.
Los asientos que se correspondan con lo establecido en los incisos d), e) y f) del presente artículo, deberán ser realizados sobre la base de nomenclaturas y modelos universales adoptados y actualizados por la Organización Mundial de la Salud, que la autoridad de aplicación establecerá y actualizará por vía reglamentaria.
ARTICULO 16. — Integridad.
Forman parte de la historia clínica, los consentimientos informados, las hojas de indicaciones médicas, las planillas de enfermería, los protocolos quirúrgicos, las prescripciones dietarias, los estudios y prácticas realizadas, rechazadas o abandonadas, debiéndose acompañar en cada caso, breve sumario del acto de agregación y desglose autorizado con constancia de fecha, firma y sello del profesional actuante.
ARTICULO 17. — Unicidad.
La historia clínica tiene carácter único dentro de cada establecimiento asistencial público o privado, y debe identificar al paciente por medio de una “clave uniforme”, la que deberá ser comunicada al mismo.
ARTICULO 18. — Inviolabilidad. Depositarios.
La historia clínica es inviolable. Los establecimientos asistenciales públicos o privados y los profesionales de la salud, en su calidad de titulares de consultorios privados, tienen a su cargo su guarda y custodia, asumiendo el carácter de depositarios de aquélla, y debiendo instrumentar los medios y recursos necesarios a fin de evitar el acceso a la información contenida en ella por personas no autorizadas. A los depositarios les son extensivas y aplicables las disposiciones que en materia contractual se establecen en el Libro II, Sección III, del Título XV del Código Civil, “Del depósito”, y normas concordantes.
La obligación impuesta en el párrafo precedente debe regir durante el plazo mínimo de DIEZ (10) años de prescripción liberatoria de la responsabilidad contractual. Dicho plazo se computa desde la última actuación registrada en la historia clínica y vencido el mismo, el depositario dispondrá de la misma en el modo y forma que determine la reglamentación.
ARTICULO 19. — Legitimación.
Establécese que se encuentran legitimados para solicitar la historia clínica:
a) El paciente y su representante legal;
b) El cónyuge o la persona que conviva con el paciente en unión de hecho, sea o no de distinto sexo según acreditación que determine la reglamentación y los herederos forzosos, en su caso, con la autorización del paciente, salvo que éste se encuentre imposibilitado de darla;
c) Los médicos, y otros profesionales del arte de curar, cuando cuenten con expresa autorización del paciente o de su representante legal.
A dichos fines, el depositario deberá disponer de un ejemplar del expediente médico con carácter de copia de resguardo, revistiendo dicha copia todas las formalidades y garantías que las debidas al original. Asimismo podrán entregarse, cuando corresponda, copias certificadas por autoridad sanitaria respectiva del expediente médico, dejando constancia de la persona que efectúa la diligencia, consignando sus datos, motivos y demás consideraciones que resulten menester.
ARTICULO 20. — Negativa. Acción.
Todo sujeto legitimado en los términos del artículo 19 de la presente ley, frente a la negativa, demora o silencio del responsable que tiene a su cargo la guarda de la historia clínica, dispondrá del ejercicio de la acción directa de “habeas data” a fin de asegurar el acceso y obtención de aquélla. A dicha acción se le imprimirá el modo de proceso que en cada jurisdicción resulte más apto y rápido.
En jurisdicción nacional, esta acción quedará exenta de gastos de justicia.
ARTICULO 21. — Sanciones.
Sin perjuicio de la responsabilidad penal o civil que pudiere corresponder, los incumplimientos de las obligaciones emergentes de la presente ley por parte de los profesionales y responsables de los establecimientos asistenciales constituirán falta grave, siendo pasibles en la jurisdicción nacional de las sanciones previstas en el título VIII de la Ley 17.132 —Régimen Legal del Ejercicio de la Medicina, Odontología y Actividades Auxiliares de las mismas— y, en las jurisdicciones locales, serán pasibles de las sanciones de similar tenor que se correspondan con el régimen legal del ejercicio de la medicina que rija en cada una de ellas.
Capítulo V
DISPOSICIONES GENERALES
ARTICULO 22. — Autoridad de aplicación nacional y local.
Es autoridad de aplicación de la presente ley en la jurisdicción nacional, el Ministerio de Salud de la Nación, y en cada una de las jurisdicciones provinciales y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la máxima autoridad sanitaria local. Invítase a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a adherir a la presente ley en lo que es materia del régimen de sanciones y del beneficio de gratuidad en materia de acceso a la justicia.
ARTICULO 23. — Vigencia.
La presente ley es de orden público, y entrará en vigencia a partir de los NOVENTA (90) días de la fecha de su publicación.
ARTICULO 24. — Reglamentación.
El Poder Ejecutivo debe reglamentar la presente ley dentro de los NOVENTA (90) días contados a partir de su publicación.
ARTICULO 25. — Comuníquese al Poder Ejecutivo.
DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS VEINTIUN DIAS DEL MES DE OCTUBRE DEL AÑO DOS MIL NUEVE.—
REGISTRADA BAJO EL Nº 26.529—
JULIO C. C. COBOS. — EDUARDO A. FELLNER. — Enrique Hidalgo. — Juan H. Estrada
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Ley 26.529 "Derechos de los Pacientes, Historia Clínica y Consentimiento Informado" ARGENTINA
¿Qué Elije? Prejuicio Religioso o Juicio de Mala Praxis.
PRAXIS MEDICA. PROTECCION DEL PROFESIONAL
A pedido de profesionales asegurados (clientes) publicamos nuevamente este artículo y recomendamos la lectura de la serie completa, ya que,
no por religión, sino por riesgo de contagio, numerosos pacientes solicitan cirugia sin transfusiones de sangre.
Existiendo alternativas científicamente comprobadas a nivel mundial,
es injustificable no respetar la voluntad y el derecho del paciente a quien se suele calificar de “fanático religioso”,
cayendo en el error de que
el profesional puede ser calificado como mas "fanático religioso"
al imponer sus prejuicios por sobre los derechos constitucionales de su paciente, demostrando
falta de capacitación e información de los avances de la medicina en intervenciones quirúrgicas sin sangre.
FUENTE: Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Publicación de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Año 4 . Nº 15 . Julio de 2000
TRANSFUSIONES DE SANGRE A TESTIGOS DE JEHOVA
Cuando el médico se enfrenta a un testigo de Jehová que se niega a recibir una transfusión de sangre debe tener en cuenta la voluntad expresa de ese paciente, aunque existen excepciones y resguardos legales que es necesario que conozca para no dejar de cumplir con su misión como profesional de la salud, salvar vidas, ni correr riesgos legales
TESTIGOS DE JEHOVÁ ¿TRANSFUSION O NO?
Dr. Daniel Márquez, médico y abogado
El tema de los Testigos de Jehová tiene aristas espinosas para los médicos, que sin comprender muy bien por qué, se encuentran con la sorpresiva oposición del paciente a ser transfundido aún bajo expresa indicación médica y con inminente riesgo para su vida. La primera reacción, por el simple hecho de ser educados para salvar la vida, es ignorar esa voluntad expresa del enfermo sin saber las implicancias legales que puede conllevar. El motivo primordial de este trabajo es conocer el estado actual de la situación y saber qué se debe hacer en cada circunstancia
EL RECHAZO A LA SANGRE. SU ORIGEN
El rechazo a las transfusiones sanguíneas se basa en diversos pasajes de Génesis, Levítico, Deuteronomio y Hechos de los Apóstoles.
En Génesis 9:4 podemos leer: “Tan sólo os abstendréis de comer carne que tenga aún dentro su vida, es decir, su sangre”. Levítico 7:26: “Donde quiera que habitéis, no comeréis sangre alguna ni de ave ni de bestia”. Levítico 7:27: “Quien llegue a comer sangre, cualquiera que sea, será extirpado de su pueblo” Deuteronomio 12:15: “Podrás, sin embargo, siempre que quieras, matar animales y comer su carne, en la medida en que Yavé, tu Dios te haya bendecido en todas tus ciudades, y podrán comerla el puro y el impuro, como si fuese gacela o ciervo” Deuteronomio 12: 16: “Pero la sangre no la comeréis: la derramaréis en la tierra como el agua”. Deuteronomio 12: 23: “Ten sólo buen cuidado de no comer la sangre, porque la sangre es la vida y no debes comer la vida con la carne”; Deuteronomio 12: 24: “Así que no la comas: la derramaréis en tierra como el agua”. Deuteronomio 12: 25: “No la comerás, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, por haber hecho lo que es justo a los ojos de Yavé”.
Y en Hechos de los Apóstoles, en el seno de una controversia sobre los gentiles recientemente convertidos al cristianismo, se hacen las siguientes aclaraciones: Hechos 21:25 “En cuanto a los gentiles que han abrazado la fe, ya les hemos enviado a decir que, según nuestra determinación, debían abstenerse de lo sacrificado, de sangre, de carne sofocada y de fornicación”.
Pero no sólo basan su rechazo en la Biblia sino que también postulan otros motivos de justificación. Los Testigos defienden su doctrina del rechazo a la sangre siguiendo una triple vertiente: la puramente religiosa, la ético–jurídica y la “científica”. De la religiosa ya hablamos; la segunda es empleada constantemente para apoyar a la primera y utiliza básicamente apelaciones a la libertad de consciencia, al “derecho a escoger” y a la potestad de decidir de los padres respecto a los hijos, con un oportuno refuerzo de decisiones de diversos tribunales al respecto. La tercera no es menos tortuosa que las otras dos; se basa en demostrar que:
1. Las transfusiones sanguíneas son peligrosas.
2. Son innecesarias, pues existen otras alternativas “de calidad”.
Algunas técnicas utilizadas para minimizar las pérdidas sanguíneas son dejadas a la conciencia de cada Testigo que según ellos deberá justificarse frente a Dios. Utilización del cela saver, hemofiltración, autotransfusión normovolémica (siempre que la sangre se mantenga en movimiento y en contacto con el paciente).
ANALISIS DE LA SITUACION LEGAL EN NUESTRO PAIS
En la Argentina, la ley 17.132, que rige el ejercicio profesional de la medicina, en su art. 19 dice que “los profesionales que ejerzan la medicina están sin perjuicio de lo que establezcan las demás disposiciones legales vigentes, obligados a: ... Inc. 3º: Respetar la voluntad del paciente en cuanto sea negativa a tratarse o internarse, salvo los casos de inconsciencia, alienación mental, lesionados graves por causas de accidentes, tentativas de suicidio, de delitos...”.
En ese sendero parece transitar el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, denominado “Bahamondez” (LL, 1993-D-l25), donde se señaló que el art. 19 de la ley 17.132 de ejercicio de la Medicina, Odontología y Actividades de Colaboración dispone en forma clara y categórica que los profesionales deben respetar la voluntad del paciente en su negativa a tratarse o internarse “...ello con total independencia de las motivaciones de la decisión del paciente, en la que obviamente le es vedado ingresar al Tribunal en virtud de lo dispuesto por el art. 19 de la Constitución Nacional, en la más elemental de sus interpretaciones” (del voto de los doctores Barra y Fayt); y que “la posibilidad de que los individuos adultos puedan aceptar o rechazar libremente toda interferencia en el ámbito de su intimidad corporal es un requisito indispensable para la existencia del mencionado derecho a la autonomía individual, fundamento sobre el que reposa la democracia constitucional” (del voto de los doctores Belluscio y Petracchi).
De la doctrina y del marco del ordenamiento jurídico nacional: Constitución Nacional (CN): Preámbulo, art. 19; art. 42; Código Civil: art. 53; etc., se extrae que, el ejercicio de la libertad deriva en una regla de autonomía que importa la posibilidad de decidir sin condicionamientos externos, derivándose de ello una regla general de libertad, es la autonomía para decidir en libertad sobre sus derechos a la intimidad, a vivir su propia enfermedad, a rechazar tratamientos o internaciones, a su integridad psicofísica, al derecho a la salud y a la vida, a una buena calidad de vida, y a una muerte digna.1
DESARROLLO DE LA JURISPRUDENCIA
Avala la libertad de conciencia, de libre disposición del cuerpo y básicamente de todos los derechos personalísimos.
- La decisión que autorizó la práctica de transfusiones de sangre a quien se había negado a recibirlas debido a sus creencias religiosas es contraria a los arts. 14 y 19 de la CN si no existió ningún interés público relevante que justificara la restricción en su libertad personal. (Mag: Levene, Nazareno, Moliné O'Co-nnor. Vot: Barra, Fayt. Dis: Cavagna Martínez, Belluscio, Petracchi, Boggiano. B. 605. XXII. Bahamondez, Marcelo s/ medida cautelar. 06/04/93).
- La negativa a dejarse transfundir importa un señorío sobre el propio cuerpo y, en consecuencia, de un bien reconocido como de su pertenencia, garantizado por la declaración que contiene el art. 19 de la CN. La estructura sustancial de la norma constitucional está dada por el hombre, que despliega su vida en acciones a través de las cuales se expresa su obrar con libertad. De este modo, vida y libertad forman la infraestructura sobre la que se fundamenta la prerrogativa que consagra el art. 19 de la CN. CC0103 LP 218314 RSD-358-94 S 29-12-94, Juez Pérez Crocco (SD) Sosa, Miguel Angel s/ Certificación de firma. Mag. votantes: Pérez Crocco-Roncoroni.
- En el derecho público local -Provincia de Santa Fe- existe una norma expresa que dispone que nadie puede ser obligado a un tratamiento sanitario determinado, salvo por disposición de la ley, que en ningún caso puede exceder los límites impuestos por el respeto a la persona humana (art. 19 de la Constitución de Santa Fe) (en el sub lite, se trata de un testigo de Jehová que se encuentra internado por haber sufrido un accidente laboral y quien mediante una constancia denominada “Documento Médico” puso de manifiesto su voluntad expresa de oponerse a transfusiones de sangre, aunque los médicos las consideren vitales para su salud). Juzgado en lo Civil y Comercial de Primera Instancia Rosario, marzo 20-1995. ED, 162-624.
COMO PROCEDER
La forma de proceder queda supeditada a múltiples factores; estos son sin perjuicio de otros, edad del paciente, estado mental, estado de conciencia, si afecta o no a un tercero.
1.- Debemos tener en cuenta que Los Testigos de Jehová han provisto respuestas alternativas a las transfusiones, por lo que el tema debe ser presentado y discutido con el paciente, si tiene conciencia absoluta de la realidad, para que el mismo manifieste por escrito su decisión (la que deberá ser siempre aceptada y respetada), y si tiene algún recurso diferente al propuesto por el médico.
Se suelen presentar munidos de una hoja de instrucciones y de un consentimiento que han preparado de acuerdo a sus creencias (para ser insertada en la historia clínica), y una tarjeta identificatoria acerca de su negativa (que deben portar firmada), para casos de urgencia en que su estado de conciencia no permita expresar inequívocamente su voluntad.
Ambas constituyen, además, directivas anticipadas del rechazo de transfusión que liberan al médico de ser acusado de mala praxis.
Asimismo tienen un Comité de Enlace para los hospitales, disponible para la consulta y la cooperación con el equipo tratante en la medida de sus posibilidades. Ante situaciones puntuales y de urgencia, y a pesar de todo lo comentado más arriba, teniendo el médico dudas de cómo proceder deberá solicitar la autorización judicial al juez de turno. Esto, si del análisis del profesional surge la imperiosa necesidad de transfundir para salvar la vida del paciente.
2.- Las creencias religiosas de los padres no pueden afectar la posibilidad de vivir de sus hijos menores o por nacer. Y así lo opinó la jurisprudencia: San Isidro, 19 de marzo de 1999: la paciente P. E. H., quien debe someterse a una intervención quirúrgica (cesárea iterativa) se niega a recibir en caso de ser necesario transfusión de sangre en virtud de sus convicciones religiosas, por lo que el jefe del servicio de Obstetricia del hospital Materno Infantil de San Isidro, solicita la autorización judicial a efectuar la transfusión pese a la negativa reseñada, lo que pone en riesgo la salud de la paciente y de su futuro hijo. El juez resolvió que “los profesionales actuantes deberán respetar la decisión de la paciente P. E. H. de no transfundirle sangre, salvo que dicha conducta ponga en riesgo la salud de la persona por nacer...”.
En principio, el derecho a la libertad religiosa, a la dignidad propia y que no tenga firmado educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, debe ceder frente al derecho a la vida y a la salud de los incapaces. Ellos son terceros que carecen de discernimiento para adoptar una convicción religiosa propia, y si bien los padres de menores ostentan el ejercicio de la patria potestad, este no debe ser abusivo. Al no poder decidir el menor por sí mismo, el derecho a la vida goza de primacía por ser un bien insustituible una vez que se pierde. En caso de oposición de los padres de los menores o representantes de los incapaces a que se efectúe la transfusión de sangre y que el médico lo considere imprescindible para salvar la vida, se debe recurrir a la justicia para que otorgue la correspondiente autorización.
De cualquier forma, el menor deberá ser oído, sobre todo en el caso de considerar que ha adquirido la suficiente madurez física y mental para opinar y ser oído en procesos judiciales (art. 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño).
3.- Para el caso del paciente inconsciente, y siempre y cuando el mismo no tuviera previamente firmada la negativa escrita, cuando se estime que dicha negativa esté vigente y haya sido tomada con libertad de discernimiento. En caso contrario la ley 17.132 inc. 3º autoriza al médico a proceder según su leal saber y entender.
El profesional que sienta, ante esta situación,
vulnerados sus principios y convicciones
se puede apartar del caso en tanto y en cuanto haya
otro médico que se pueda
hacer cargo del paciente.
1 GARAY, Oscar E. Código de Derecho Médico, Ad-Hoc.
2 Boletín de Jurisprudencia. Año 1985, Nº 4. Pág. 313.
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La Sangre, su Inmenso Valor. "C"
EL VERDADERO VALOR DE LA SANGRE
FUENTE: http://www.watchtower.org/s/200608/article_03.htm
“La sangre es fuente de vida para la comunidad mundial. Es la fuerza vital que comparten todos los seres humanos, sin importar raza, etnia o religión.”—
FUENTE: http://www.watchtower.org/s/200608/article_03.htm
“La sangre es fuente de vida para la comunidad mundial. Es la fuerza vital que comparten todos los seres humanos, sin importar raza, etnia o religión.”—
Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
ES OBVIO que hay algo de verdad en las palabras que aparecen a la izquierda. La sangre es esencial para el ser humano, es un líquido vital. Ahora bien, ¿tiene usted la certeza de que es seguro y sensato compartirla con otros por razones médicas?
Como hemos visto, las medidas de seguridad varían notablemente de un país a otro y los tratamientos con sangre son más peligrosos de lo que muchos piensan. Además, el uso que dan a la sangre los profesionales de la salud difiere bastante según la educación que han recibido, sus habilidades y sus puntos de vista. Y muchos de ellos se lo piensan cada vez más antes de transfundir sangre. Una cantidad considerable de facultativos, la cual sigue en aumento, está inclinándose por los tratamientos médicos sin sangre.
Esto nos lleva a replantearnos la pregunta que aparece al comienzo del primer artículo de esta serie: ¿en qué radica exactamente el inmenso valor de la sangre? Si el uso médico que se le da es cada vez más cuestionable, ¿será que tiene algún otro propósito?
Una opción atractiva
“Hay una alternativa que más y más hospitales están ofreciendo: la ‘cirugía sin sangre’”, dice The Wall Street Journal, y añade: “Esta opción, concebida originalmente para los testigos de Jehová [...], ya está bastante extendida, y muchos hospitales anuncian sus programas de cirugía sin sangre al público en general”. Hospitales de todo el mundo están descubriendo que las estrategias que reducen el uso de transfusiones producen numerosos beneficios, particularmente para los pacientes. En la actualidad hay miles de doctores que tratan a sus pacientes sin recurrir a las transfusiones.
La sangre a los ojos del Creador
En los días de Noé, antepasado de toda la humanidad, Dios dictó una ley que llama la atención. Cuando concedió a los seres humanos el derecho de comer la carne de los animales, les prohibió que consumieran la sangre, y también les dio la razón: para Él, la sangre equivale al alma —o vida— de la criatura (Génesis 9:4). Posteriormente añadió que el alma, la vida, “está en la sangre”. A los ojos del Creador, la sangre es sagrada. Representa el inestimable regalo de la vida que ha recibido toda alma viviente. En su Palabra, Dios repite este principio una y otra vez (Levítico 3:17; 17:10, 11, 14; Deuteronomio 12:16, 23).
Hace unos dos mil años, poco después de la fundación del cristianismo, los fieles recibieron este mandato divino: “Que se abstengan de [...] la sangre”. La prohibición no se dio por razones de salud, sino debido al carácter sagrado de la sangre (Hechos 15:19, 20, 29). Hay quienes opinan que esta restricción solo es aplicable al acto de comer sangre, pero el verbo abstenerse habla por sí mismo. Si un médico nos dijera que nos abstuviéramos del alcohol, no se nos ocurriría inyectárnoslo por las venas.
La Biblia explica más a fondo por qué es tan sagrada la sangre. La vida humana que Jesucristo entregó por la humanidad, la sangre que él derramó, es esencial para la esperanza cristiana. Gracias a esa sangre existe el perdón de los pecados y la esperanza de vida eterna. Por tanto, al abstenerse de sangre, el cristiano está demostrando su fe en que solo la sangre derramada de Jesucristo puede redimirlo y realmente salvarle la vida (Efesios 1:7).
Es de conocimiento general que los testigos de Jehová toman muy en serio estos mandatos bíblicos. Ellos rechazan toda transfusión de sangre completa o de cualquiera de sus cuatro componentes principales: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas. Pero en lo que tiene que ver con las diversas fracciones obtenidas de tales componentes —y con los productos que las contienen—, cada Testigo toma su propia decisión, pues la Biblia no dice nada al respecto. ¿Significa el hecho de que adopten esta postura basada en la Biblia que los Testigos rechazan todo tratamiento médico o que no valoran su salud ni su vida? ¡Por supuesto que no! (Véase el recuadro “Los testigos de Jehová y la salud”.)
En los últimos años, un buen número de médicos han reconocido que los Testigos han salido ganando —en lo que tiene que ver con su salud— al aferrarse a su postura bíblica sobre la sangre. Por ejemplo, un neurocirujano se pronunció hace poco a favor de las alternativas a las transfusiones diciendo: “Es, sin lugar a dudas, el proceder más seguro, no solo para los testigos de Jehová, sino para todo el mundo”.
Las decisiones importantes relacionadas con la salud pueden causar mucha tensión y suelen ser difíciles de tomar. Tocante a la práctica habitual de transfundir sangre, veamos lo que dijo el doctor Dave Williams, neumólogo y director médico: “Debemos respetar los deseos del paciente, y hemos de tener mucho cuidado con lo que introducimos en nuestro organismo”. Y ,desde luego, estas palabras tienen hoy más sentido que nunca.
Los testigos de Jehová y la salud
A los testigos de Jehová, entre los que hay médicos y enfermeras, se les conoce en todo el mundo por compartir una postura de rechazo a las transfusiones de sangre completa o de sus componentes principales. ¿Las rechazan por seguir alguna doctrina de origen humano o por creer que la fe cura? Nada más lejos de la verdad.
Los Testigos ven la vida como un regalo divino y, como creen que la Biblia es “inspirada de Dios”, hacen todo lo posible por vivir de acuerdo con lo que esta dice (2 Timoteo 3:16, 17; Revelación [Apocalipsis] 4:11). En Su Palabra, Dios insta a sus adoradores a que eviten todas aquellas prácticas y hábitos que perjudican la salud o ponen en peligro la vida, como pudieran ser comer en demasía, fumar, mascar tabaco, abusar del alcohol y tomar drogas con fines recreativos (Proverbios 23:20; 2 Corintios 7:1).
Por otra parte, quienes viven en conformidad con los principios bíblicos también velan por su salud cuidando su higiene personal, manteniendo limpio su entorno y haciendo ejercicio (Mateo 7:12; 1 Timoteo 4:8). ¿Y si se presenta una enfermedad? Los testigos de Jehová solicitan atención médica y aceptan la inmensa mayoría de las opciones terapéuticas existentes, como toda persona razonable (Filipenses 4:5). Es verdad que insisten en recibir tratamientos sin sangre en obediencia al mandato bíblico “sigan absteniéndose de [...] sangre” (Hechos 15:29). Pero también es cierto que su negativa suele tener resultados positivos: un tratamiento de mayor calidad.
¿Qué son los transportadores de oxígeno a base de hemoglobina?
En cada glóbulo rojo hay unos 300 millones de moléculas de hemoglobina, la cual representa alrededor de una tercera parte del volumen del glóbulo rojo maduro. Cada molécula de hemoglobina contiene hemo (un pigmento que posee un átomo de hierro) y globina (una proteína). Cuando los glóbulos rojos pasan por los pulmones, las moléculas de oxígeno penetran en ellos y se unen a las moléculas de hemoglobina. Segundos después, el oxígeno es soltado en las células de los tejidos del organismo, lo que las mantiene con vida.
Hoy día ya se extrae hemoglobina de glóbulos rojos humanos o bovinos y se procesa. Primero se filtra para eliminar las impurezas, y luego se polimeriza y purifica, se mezcla con una solución y se envasa. El producto final —que en la mayoría de los países todavía no está aprobado— recibe el nombre de transportadores de oxígeno a base de hemoglobina, también conocidos por sus siglas en inglés HBOC. Como el hemo de la hemoglobina es lo que proporciona a la sangre su característico color rojo, una unidad de HBOC tiene el mismo aspecto que una unidad de glóbulos rojos, el componente sanguíneo del que proceden.
A diferencia de los glóbulos rojos, que deben refrigerarse y aun así tienen una vida útil de pocas semanas, los HBOC pueden almacenarse a temperatura ambiente y utilizarse meses después. Y dado que la membrana celular de los glóbulos rojos, con sus singulares antígenos, ha desaparecido, ya no existe el peligro de que se produzcan graves reacciones adversas por incompatibilidad sanguínea. Ahora bien, para los cristianos que se esmeran por obedecer la ley de Dios sobre la sangre, los tratamientos con HBOC son más conflictivos que los tratamientos con otras fracciones sanguíneas. Mientras estos se deriven de la sangre, hay dos factores que no se pueden pasar por alto. Por una parte, los HBOC desempeñan la misma función clave que los glóbulos rojos —uno de los componentes principales de la sangre—, y por otra, la hemoglobina —de la que se derivan los HBOC— constituye una porción considerable de los glóbulos rojos. De modo que los cristianos se encaran a una decisión muy importante con relación a este y otros productos similares. Deben pedir la ayuda divina y meditar profundamente en los principios bíblicos relacionados con la santidad de la sangre. Después, motivados por un intenso deseo de mantener una buena relación con Jehová, cada uno tendrá que obrar en conformidad con su conciencia educada por la Biblia (Gálatas 6:5).
La Sangre, su Inmenso Valor. "B"
¿TIENE FUTURO LA MEDICINA TRANSFUSIONAL?
FUENTE: http://www.watchtower.org/s/200608/article_02.htm
“La medicina transfusional es un campo que siempre será como una selva tropical con sendas muy trilladas, pero en la que el viajero aún debe ir con cuidado para no perderse. Una selva repleta de nuevas y desconocidas amenazas que pudieran poner en peligro a los desprevenidos.”—
Ian M. Franklin, profesor de medicina transfusional.
DESDE que en la década de 1980 la epidemia mundial de sida centró la atención pública en la sangre, se ha hecho lo imposible por eliminar sus “desconocidas amenazas”. Pero todavía hay inmensos obstáculos. En junio de 2005, la Organización Mundial de la Salud reconoció: “Las posibilidades de recibir una transfusión segura [...] varían enormemente de un país a otro”. ¿Por qué?
En gran parte del mundo no existen programas nacionales que establezcan medidas de seguridad para la recolección, los análisis y el transporte de la sangre y los hemoderivados. A veces hasta la forma de almacenar la sangre pudiera ser peligrosa: ¡incluso se utilizan refrigeradores domésticos en malas condiciones y neveritas portátiles! Sin medidas de seguridad, la sangre extraída de alguien que vive a centenares o hasta miles de kilómetros de distancia puede perjudicar al paciente.
El sueño de la sangre no contaminada
Algunos países aseguran que la sangre de sus bancos nunca ha sido más segura. Pero no hay que bajar la guardia. Una circular redactada conjuntamente por tres organizaciones estadounidenses relacionadas con la sangre decía en la primera página: “ADVERTENCIA: Debido a que la sangre completa y sus componentes son productos biológicos, conllevan cierto riesgo de transmitir agentes infecciosos, como por ejemplo, virus. [...] La esmerada selección de donantes y los análisis disponibles no eliminan el peligro”.
Muchos profesionales de la salud hacen lo posible por no exponerse al contacto con la sangre
Peter Carolan, oficial principal de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, dice con conocimiento de causa: “No se pueden dar plenas garantías con relación a los abastecimientos de sangre”. Y añade: “Siempre surgirán nuevas infecciones para las que en ese momento no exista análisis alguno”.
¿Y si apareciera otro agente infeccioso que permaneciera por mucho tiempo en un estado asintomático y se transmitiera fácilmente mediante la sangre como sucede con el VIH? En abril de 2005 se celebró en Praga (República Checa) un congreso médico en el que el doctor Harvey G. Klein, de los Institutos Nacionales de la Salud, de Estados Unidos, calificó esta posibilidad de preocupante, y afirmó: “Quienes extraen componentes de la sangre no estarían más preparados para impedir una epidemia de transmisión sanguínea de lo que lo estaban durante los primeros años del sida”.
Errores y reacciones transfusionales
¿Cuáles son los mayores peligros de las transfusiones en los países desarrollados? Los errores y las reacciones inmunológicas. Tocante a un estudio canadiense efectuado en 2001, el periódico The Globe and Mail informó que en miles de casos se cometieron errores que por poco condujeron a transfusiones sanguíneas letales, errores como “extraer muestras de sangre del paciente indebido, etiquetar equivocadamente las muestras y solicitar sangre para el paciente equivocado”. En Estados Unidos, ese tipo de errores causó la muerte de por lo menos 441 personas entre 1995 y 2001.
“Piénsenlo, no una ni dos, sino tres veces antes de transfundir a los pacientes.”—
Profesor Ian M. Franklin
Las transfusiones de sangre conllevan riesgos muy parecidos a los de los trasplantes de órganos, puesto que el sistema inmunológico tiende a rechazar los tejidos extraños. En algunos casos, las transfusiones hasta pueden ocasionar inmunosupresión, es decir, reprimir la respuesta inmunitaria natural del organismo, lo que deja al paciente vulnerable a infecciones postoperatorias y a virus que habían estado inactivos. No es de extrañar que el profesor Franklin, citado al principio de este artículo, instara a los facultativos: “Piénsenlo, no una ni dos, sino tres veces antes de transfundir a los pacientes”.
Una reacción mortal
La lesión pulmonar aguda postransfusional (TRALI, por sus siglas en inglés), descrita por primera vez a principios de la década de 1990, es una reacción inmunitaria potencialmente mortal. Hoy se sabe que mata a centenares de personas todos los años. No obstante, como muchos profesionales de la salud no reconocen los síntomas, se sospecha que la cifra es mucho mayor. Aunque no se conocen con certeza las causas de tal reacción, de acuerdo con la revista New Scientist, la sangre que la provoca “parece proceder principalmente de personas que han estado expuestas a diversos grupos sanguíneos en el pasado, como [...] aquellas que han recibido múltiples transfusiones”. Una fuente señala que dicha lesión está entre las primeras causas de muertes postransfusionales en Estados Unidos y Gran Bretaña, de modo que es “un problema mucho más grave para los bancos de sangre que enfermedades tan conocidas como el sida”.
La opinión de los expertos
Basándose en estos hechos, cada vez más profesionales de la salud miran la medicina transfusional con ojos críticos. Un libro sobre la sangre titulado Dailey’s Notes on Blood reconoce lo siguiente: “Algunos médicos sostienen que la sangre alogénica [sangre de otra persona] es un fármaco peligroso, y que si se le aplicaran los mismos criterios que a otros fármacos, se prohibiría su uso”.
A finales de 2004, el profesor Bruce Spiess hizo el siguiente comentario sobre transfundir un componente principal de la sangre al realizar operaciones cardíacas: “Son pocos los artículos [médicos], si acaso alguno, que apoyan la idea de que las transfusiones de veras contribuyen a la mejoría del paciente”. Es más, especificó que “en casi todos los casos, a excepción de los traumatismos, pueden hacer más daño que bien”, pues “aumentan el riesgo de neumonía y otras infecciones, así como de infartos y apoplejías”.
A muchos les sorprende descubrir que los criterios para administrar sangre no sean tan uniformes como se esperaría. El doctor Gabriel Pedraza recordó hace poco a sus colegas de Chile que la transfusión “es una práctica no bien definida”, una que hace “difícil aplicar [...] normas universalmente aceptadas”. Con razón Brian McClelland, director del Servicio de Transfusión Sanguínea de Edimburgo y Sudeste de Escocia, ruega a los médicos que “recuerden que una transfusión es un trasplante y, por lo tanto, administrarla o no es una decisión que no se debe tomar a la ligera”. Además, les recomienda que se pregunten: “Si se tratara de mi hijo o de mí, ¿aceptaría la transfusión?”.
“Si se tratara de mi hijo o de mí, ¿aceptaría la transfusión?”—
Brian McClelland
Lo cierto es que no son pocos los profesionales de la salud que se identifican con lo que confesó a ¡Despertad! cierto hematólogo: “A los especialistas en medicina transfusional no nos gusta recibir sangre, ni darla”. Si ese es el parecer de algunos médicos capacitados, ¿cuál debería ser la postura de los pacientes?
¿Cambiará la medicina?
Si las transfusiones encierran tantos peligros, uno pudiera preguntarse por qué son de uso tan extendido, especialmente en vista de que existen alternativas. En parte se debe a que muchos médicos son reacios a cambiar sus métodos terapéuticos o no conocen los tratamientos que se están utilizando como alternativas a las transfusiones. Un artículo de la revista Transfusion dice que “los médicos toman la decisión de transfundir basándose en lo que han aprendido, su enculturación y su ‘juicio clínico’”.
También influye mucho la habilidad del cirujano. La doctora Beverley Hunt, de Londres (Inglaterra), escribe que “la pérdida de sangre en una operación varía considerablemente de un cirujano a otro, y cada vez se da más importancia a que los cirujanos aprendan los métodos adecuados para lograr la hemostasia [detención de la hemorragia] en las operaciones”. Otros afirman que el costo de las alternativas a las transfusiones es demasiado elevado, aunque hay informes que demuestran lo contrario. Por otra parte, bastantes facultativos concordarían con Michael Rose, director médico, que dice: “En esencia, todo paciente quirúrgico tratado con medicina sin sangre está recibiendo una atención médica de máxima calidad”.
Una atención médica de máxima calidad... ¿no es eso lo que usted quisiera? Entonces coincide con las personas que le entregaron esta revista. Si continúa leyéndola, verá cuál es su singular postura tocante a las transfusiones de sangre.
Alternativas a las transfusiones
Durante los últimos seis años, los Comités de Enlace con los Hospitales, de los testigos de Jehová, han distribuido a médicos de todo el mundo decenas de miles de videocintas Estrategias alternativas a las transfusiones: sencillas, seguras y eficaces en unos veinticinco idiomas.* En este video, facultativos de renombre internacional hablan de estrategias eficaces que se están utilizando para tratar a pacientes sin transfusiones de sangre. El programa está generando mucho interés. Por ejemplo, a finales de 2001, después de verlo, el Servicio Nacional de Sangre del Reino Unido envió una videocinta junto con una carta a todos los directores de bancos de sangre y hematólogos de la nación. En la carta les recomendaba que vieran el programa debido a “la opinión cada vez más generalizada de que uno de los objetivos de la buena atención clínica es evitar en lo posible la transfusión de sangre”. También reconocía: “El mensaje general [del video] es loable, y el Servicio Nacional de Sangre lo respalda totalmente”.
* Comuníquese con cualquier testigo de Jehová para ver el DVD Alternativas a las transfusiones. Serie documental, producido por los testigos de Jehová. Este DVD contiene el citado video.
La composición de la sangre
Por lo general, los donantes dan sangre completa, aunque en muchos casos solo donan plasma. Si bien en algunos países se transfunde sangre completa, lo más común es separarla en sus componentes principales antes de analizarla y utilizarla en la medicina transfusional. Veamos cuáles son los cuatro componentes principales, su función y qué porcentaje hay de cada uno en el volumen total de la sangre.
Tal como del plasma se pueden extraer diversas fracciones, los otros componentes principales también pueden procesarse para separar de ellos fracciones más pequeñas. Por ejemplo, la hemoglobina es una fracción de los glóbulos rojos.
PLASMA
AGUA 91,5%
PROTEÍNAS 7%
ALBÚMINAS
GLOBULINAS
FIBRINÓGENO
OTRAS SUSTANCIAS 1,5%
NUTRIENTES
HORMONAS
GASES RESPIRATORIOS
ELECTROLITOS
VITAMINAS
DESECHOS NITROGENADOS
EL PLASMA constituye entre el 52 y el 62% del volumen sanguíneo. Es un líquido amarillento que transporta las células sanguíneas, así como proteínas y otras sustancias que tiene en suspensión.
El 91,5% del plasma es agua. El 7% son proteínas, de las que se derivan las fracciones del plasma (como las albúminas, que constituyen el 4% del plasma; las globulinas, alrededor del 3%, y el fibrinógeno, menos del 1%). El 1,5% restante está constituido por otras sustancias como nutrientes, hormonas, gases respiratorios, electrolitos, vitaminas y desechos nitrogenados.
LOS GLÓBULOS BLANCOS (leucocitos) constituyen menos del 1% del volumen sanguíneo. Atacan y destruyen la materia extraña potencialmente dañina.
LAS PLAQUETAS (trombocitos) constituyen menos del 1% del volumen sanguíneo. Forman coágulos en las heridas que detienen la salida de la sangre.
LOS GLÓBULOS ROJOS (eritrocitos o hematíes) constituyen entre el 38 y el 48% del volumen sanguíneo. Mantienen vivos los tejidos transportándoles oxígeno y llevándose el dióxido de carbono.
Fraccionamiento
El uso de los ingredientes menores de la sangre en la medicina
Gracias a la ciencia y la técnica se pueden detectar y extraer elementos de la sangre mediante un proceso llamado fraccionamiento. Para ilustrarlo: el agua de mar (de la que el 96,5% es agua propiamente dicha) puede fraccionarse a fin de obtener sustancias como magnesio, bromo y, por supuesto, sal. Algo parecido se hace con el plasma sanguíneo, el cual representa más de la mitad del volumen total de la sangre. Al fraccionar el plasma (del que el 91,5% es agua), se obtienen proteínas como la albúmina, el fibrinógeno y diversas globulinas.
A veces, como parte de un tratamiento, se pudiera recomendar la administración de concentrados de una fracción del plasma. Un ejemplo son los crioprecipitados, insolubles y ricos en proteínas, que se obtienen congelando y descongelando el plasma. Al ser ricos en factores de coagulación, se utilizan comúnmente para detener hemorragias. Por otra parte, hay tratamientos en los que tal vez se emplee un producto que contenga una fracción de la sangre, sea en cantidades minúsculas o como ingrediente principal.
* Algunas proteínas del plasma suelen inyectarse para reforzar el sistema inmunológico después de una infección. Casi todas las fracciones que se utilizan en el campo de la medicina son proteínas del plasma.
La revista Science News indicó: “De los miles de proteínas que, según se calcula, circulan normalmente por el torrente sanguíneo, la ciencia solo ha descubierto unos cuantos centenares”. Tal vez aparezcan nuevos productos derivados de estas proteínas conforme se vaya aprendiendo más de la sangre.
La Sangre, su Inmenso Valor . "A"
¿Cuál es el liiquido mas VALIOSO?
“La sangre es para la medicina lo que el petróleo para la transportación.”—Arthur Caplan, director del centro de bioética de la Universidad de Pensilvania.
PETRÓLEO... oro negro. Con el precio del crudo por las nubes, muchos piensan que no hay otro líquido más valioso. Pero lo cierto es que todo ser humano lleva consigo unos cuantos litros de un líquido de muchísimo más valor. Así como para satisfacer la necesidad mundial de combustible se extraen todos los años miles de millones de barriles de crudo, para mejorar la salud de los enfermos se extraen unos noventa millones de unidades de sangre.* Esa impresionante cantidad representa el volumen sanguíneo de unos ocho millones de personas.
Sin embargo, al igual que sucede con el petróleo, la sangre escasea. En todo el mundo, la clase médica habla de escasez de sangre (véase el recuadro “Medidas desesperadas”). Ahora bien, ¿en qué radica exactamente su inmenso valor?
Medidas desesperadas
Se calcula que en todo el mundo se necesitan anualmente 200 millones más de unidades de sangre. Pese a que el 82% de la población mundial vive en los países en vías de desarrollo, en ellos se realizan menos del 40% de todas las donaciones, por lo que muchos de sus hospitales no disponen de sangre. El periódico keniano The Nation publicó que “diariamente, casi la mitad de los procedimientos que requieren transfusiones se cancelan o postergan por falta de sangre”.
En los países prósperos también escasea la sangre. Debido al adelanto de las técnicas médicas y a que la gente vive más tiempo, la cantidad de intervenciones quirúrgicas aumenta. Además, hoy día se rechaza a más y más donantes por pertenecer a grupos de alto riesgo o porque debido a sus viajes se han visto expuestos a enfermedades o parásitos.
Parece que los encargados de los abastecimientos de sangre están al borde de la desesperación. Para conseguir sangre limpia, en ocasiones recurren a menores, cuyo estilo de vida suele ser menos peligroso. Por ejemplo, en Zimbabue, los escolares proporcionan el 70% de la sangre donada. Los centros de recolección de sangre se quedan abiertos más horas, y en algunos países incluso se les permite ofrecer una compensación a fin de conseguir donantes y conservarlos. En la República Checa hubo una campaña en la que hasta se ofrecieron litros de cerveza para promover las donaciones de sangre. En la India, las autoridades de cierta región llegaron al punto de ir de casa en casa buscando personas que quisieran donar sangre para reponer los agotados abastecimientos.
Un órgano excepcional
La sangre, por su gran complejidad, pudiera considerarse un verdadero órgano. En una entrevista con ¡Despertad!, el doctor Bruce Lenes comentó: “La sangre es uno de los muchos órganos del cuerpo, es extraordinaria y excepcional”. ¡Y vaya si lo es! Un libro de texto define la sangre como “el único órgano líquido del cuerpo” y la llama “un sistema de transporte vivo”. ¿Qué significa esto?
“El aparato circulatorio es como los canales de Venecia: transporta cosas útiles, pero también mucha basura”, dice el científico N. Leigh Anderson. A medida que la sangre recorre los 100.000 kilómetros de vasos sanguíneos, entra en contacto con casi todo tejido del cuerpo, incluidos órganos vitales como el corazón, los riñones, el hígado y los pulmones, que la procesan y dependen de ella.
La sangre transporta muchas “cosas útiles” a las células —como oxígeno, nutrientes y material de defensa—, pero también se lleva la “basura”, es decir, desechos tóxicos como el dióxido de carbono y el contenido de células dañadas y moribundas. Esta última función de la sangre ayuda a entender por qué puede ser peligroso el contacto con ella una vez que ha salido del cuerpo. Y es imposible garantizar que toda la “basura” de la sangre se haya detectado y eliminado antes de administrarla a otra persona.
No hay duda de que la sangre realiza funciones vitales. Por eso los médicos suelen recurrir a las transfusiones en el caso de pacientes que han perdido sangre. Para muchos de ellos, este uso médico es el que confiere a la sangre tanto valor. No obstante, la situación está cambiando en el campo de la medicina. Pudiera decirse que se está produciendo una revolución silenciosa, pues cada vez son más los profesionales de la salud que no están tan prestos a transfundir sangre como antes. ¿A qué se debe?
Los Retos Medicos de Hoy. "C"
¿Qué será de la medicina el día de mañana?
EL FUTURO del médico suele plantearse especulando sobre la posibilidad de que determinados adelantos tecnológicos lo liberen de tareas mecánicas y le permitan dedicar más tiempo a cada enfermo. Sin embargo, el porvenir de este profesional depende de una cuestión más amplia: ¿qué le espera a la humanidad? En la Biblia hay dos libros escritos por un facultativo que relatan la historia de Jesús y sus apóstoles, y arrojan luz sobre qué traerá el día de mañana.
¿Por qué reviste particular interés el hecho de que el redactor de estas crónicas fuera un doctor? ¿Qué tienen que ver estas con los profesionales de la salud y sus pacientes? ¿A qué se debe que algunos médicos anhelen el día en que sus servicios resulten innecesarios?
Muchos facultativos son buenos observadores. Así pues, se comprende que Lucas, “el médico amado”, incluyera en sus dos libros inspirados descripciones minuciosas referentes a algunos enfermos curados por Jesús o por sus apóstoles (Colosenses 4:14). De este modo nos facilitó el examen de preguntas como las siguientes: ¿ocurrieron realmente los sucesos que menciona? Si así es, ¿cuáles son las implicaciones para los doctores actuales y sus pacientes?
El testimonio del médico
Lucas tuvo la oportunidad de entrevistar a testigos oculares para verificar el carácter milagroso de tales curaciones. Además, realizó extensos viajes con Pablo, y parece que estuvo presente cuando el apóstol sanó a muchos enfermos. Observemos lo pormenorizadas que son las crónicas que hizo este médico sobre dos de tales intervenciones.
Él aporta la hora, el día y el lugar del siguiente suceso: la medianoche del primer día de la semana, en el transcurso de una reunión cristiana celebrada en un edificio de tres plantas de Troas, localidad de la provincia romana de Asia (Hechos 20:4-8). Notemos la precisión del relato: “Cierto joven de nombre Eutico se abismó en profundo sueño mientras Pablo seguía hablando, y, desplomándose en el sueño, cayó desde el tercer piso abajo, y lo alzaron muerto”. Posteriormente, gracias al poder de Dios, Pablo curó al joven de sus heridas y lo resucitó. Después de comer algo, “se llevaron al muchacho vivo y quedaron inconmensurablemente consolados” (Hechos 20:9-12).
Lucas, médico y escritor bíblico, acompañó a Pablo durante los viajes en que este curó al padre de Publio y resucitó a Eutico
En otro pasaje escribe que acompañó a Pablo en Malta, donde los hospedó Publio, “el hombre prominente” de la isla. Allí, el apóstol realizó otro milagro al curar a una persona cuyo estado era crítico, pues entonces se carecía de los antibióticos actuales. Lucas expone así la situación: “El padre de Publio estaba acostado, angustiado con fiebre y disentería, y Pablo entró a donde él y oró, puso las manos sobre él, y lo sanó. Después que esto sucedió, los demás de la isla que tenían enfermedades también empezaron a venir a él y ser curados” (Hechos 28:7-9).
¿Qué convenció al médico?
Lucas puso por escrito el libro de Hechos cuando los lectores aún podían hablar con los personajes implicados y ver por sí mismos que había dicho la verdad. De hecho, dijo lo siguiente sobre la crónica bíblica que lleva su nombre: “He investigado todas las cosas desde el comienzo con exactitud [...] para que conozcas plenamente la certeza de las cosas” (Lucas 1:3, 4). En efecto, tanto por lo que presenció como por lo que aprendió en sus indagaciones, este médico quedó persuadido de la veracidad de las enseñanzas de Jesús. Lo cierto es que las curaciones milagrosas que este efectuó también cumplían una finalidad pedagógica, pues constituían una razón para creer en las profecías bíblicas que anuncian el triunfo de Dios sobre las enfermedades (Isaías 35:5, 6). Dado que Lucas estaba acostumbrado a lidiar con el sufrimiento, debió de encontrar sumamente alentadora la perspectiva de que un día se volvería innecesaria su profesión. ¿Le atrae a usted este panorama?
Cabe señalar que eso es lo que encierra el futuro para quienes aman a Dios, independientemente de dónde vivan. La Biblia promete que, bajo Su Reino, “ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24). Muchos médicos actuales han visto que hay razones lógicas para aceptar las promesas de las Escrituras.
“Me atrajo mucho”
“Como la mayoría, me hice médico para aliviar el sufrimiento ajeno —señala Jon Schiller, médico de cabecera norteamericano—. Por ello me atrajo mucho la esperanza de los testigos de Jehová de que habría un mundo sin enfermedades. Empecé a asistir a sus reuniones al acabar un curso de Historia de la civilización occidental donde se expuso que las religiones habían sido las causantes de multitud de problemas. De hecho, me parecía que las iglesias usaban de forma hipócrita la Biblia, y me preguntaba qué diría esta en realidad.
”Al principio, lo que más me gustó del Salón del Reino fue que, a diferencia de muchos conocidos míos, los Testigos eran sumamente cordiales. Uno de ellos se me acercó y se ofreció a visitarme para estudiar la Biblia. Me impresionaba ver que, sin importar lo que le preguntara, siempre me contestaba con las Escrituras.
”Cuantos más años tengo, más valoro el hecho de ser testigo de Jehová. De joven esperaba lograr algo útil como médico. Pero suelo ver personas frustradas que sienten que no han hecho mucho en la vida. Opino que una de las cosas más maravillosas que tenemos los Testigos es que vivimos con esperanza y con una finalidad. Seamos doctores, mecánicos o porteros, sabemos que el servicio que prestamos a Dios vale la pena, porque es para Jehová, y eso nos llena de satisfacción.
”En este mundo de cambios vertiginosos, el médico está sometido cada vez a más tensiones, por lo que es loable su disposición a sacrificarse por los enfermos. Sin embargo, dentro de poco se producirán cambios mucho mayores. Un buen número de facultativos espera con confianza el futuro que se promete en la Palabra de Dios: un mundo libre de enfermedades (Revelación [Apocalipsis] 21:1-4). Sin duda, vale la pena analizar personalmente este asunto.
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T. J.
Mala praxis en los servicios de salud
Extraído de estadísticas internacionales : los errores médicos más frecuentes – estadísticas
Las estadísticas de todo el mundo muestran que las intervenciones quirúrgicas son las que más lesiones causan, por ejemplo: muerte del paciente, tetraplejías, paraplejías, parálisis, paresias, disfunciones nerviosas, atrofia de órganos, lesiones vasculares, pérdida de la visión, agravamientos en las patologías de base que determinaron la cirugía.
También hay perjuicios por falta o mal empleo de medios de diagnóstico o utilización fuera de tiempo. Un ejemplo es la no detección precoz de cáncer de mama.
Otras causas de mala praxis son las prescripciones de medicamentos que derivan en fallecimiento, lesiones graves, reacciones alérgicas severas, cuadros de estado de coma o vegetativo.
La falta del consentimiento informado por escrito en las cirugías.
El empleo de medios diagnósticos riesgosos, ejemplo: endoscopías, artroscopías, medios de contraste, paracentesis, etc.
Consentimiento viciado por razones diversas tales como: falta o defecto de información por parte del profesional, estado emocional del paciente que impide el uso de su voluntad, miedo que dificulta el razonamiento lógico y el juicio crítico, presiones o motivaciones variadas de índole laboral, familiar, social, etc.
Para que el consentimiento tenga validez debe ser informado por escrito. No tienen validez las hojas de consentimiento genéricas.
En las cirugías donde no se logra el resultado prometido: cirugía voluntaria, satisfativa o estética como: embarazo no deseado luego de ligadura de trompas o vasectomía, pérdida de la visión luego de intervención oftalmológica, daños estéticos o mal resultado como consecuencia de operaciones de mama, liposucción, implante de cabello, rinoplastías, odontología, etc.
Hay errores de diagnóstico que producen daño como: muerte, lesiones graves, empeoramiento del pronóstico vital o de remisión de la patología.
Pérdida de la posibilidad de sobrevivir por la no prestación de cuidados médicos o a destiempo.
Transmisión post-transfusional de enfermedades infecciosas como Hepatítis C, HIV-Sida.
Las estadísticas de todo el mundo muestran que las intervenciones quirúrgicas son las que más lesiones causan, por ejemplo: muerte del paciente, tetraplejías, paraplejías, parálisis, paresias, disfunciones nerviosas, atrofia de órganos, lesiones vasculares, pérdida de la visión, agravamientos en las patologías de base que determinaron la cirugía.
También hay perjuicios por falta o mal empleo de medios de diagnóstico o utilización fuera de tiempo. Un ejemplo es la no detección precoz de cáncer de mama.
Otras causas de mala praxis son las prescripciones de medicamentos que derivan en fallecimiento, lesiones graves, reacciones alérgicas severas, cuadros de estado de coma o vegetativo.
La falta del consentimiento informado por escrito en las cirugías.
El empleo de medios diagnósticos riesgosos, ejemplo: endoscopías, artroscopías, medios de contraste, paracentesis, etc.
Consentimiento viciado por razones diversas tales como: falta o defecto de información por parte del profesional, estado emocional del paciente que impide el uso de su voluntad, miedo que dificulta el razonamiento lógico y el juicio crítico, presiones o motivaciones variadas de índole laboral, familiar, social, etc.
Para que el consentimiento tenga validez debe ser informado por escrito. No tienen validez las hojas de consentimiento genéricas.
En las cirugías donde no se logra el resultado prometido: cirugía voluntaria, satisfativa o estética como: embarazo no deseado luego de ligadura de trompas o vasectomía, pérdida de la visión luego de intervención oftalmológica, daños estéticos o mal resultado como consecuencia de operaciones de mama, liposucción, implante de cabello, rinoplastías, odontología, etc.
Hay errores de diagnóstico que producen daño como: muerte, lesiones graves, empeoramiento del pronóstico vital o de remisión de la patología.
Pérdida de la posibilidad de sobrevivir por la no prestación de cuidados médicos o a destiempo.
Transmisión post-transfusional de enfermedades infecciosas como Hepatítis C, HIV-Sida.
Infecciones intrahospitalarias, nosocomiales debido a las bacterias frecuentes en el medio. Empleo de agujas, sondas, catéteres y otros materiales hospitalarios o quirúrgicos contaminados o mal esterilizados. Infecciones respiratorias, sanguíneas (sepsis).
Errores en ginecología y obstetricia durante el seguimiento del embarazo y/o del parto. Falta de detección de malformaciones visibles por ecografía, daños fetales en el parto, por prescripción de medicamentos a la madre. Hay daños a causa de no seguir protocolos y guías médicas.
Daños causados a consecuencia de la lista de espera: fallecimiento por tardanza diagnóstica o de la intervención quirúrgica, agravamiento de la enfermedad de base por la demora.
Perjuicios debidos al mal funcionamiento de la institución de salud: accidentes en camillas y sillas de ruedas, malas prácticas de enfermería, cortes de energía inesperados, etc.
Pruebas y exámenes riesgosos sin control ni preparación y vigilancia, ejemplo: paciente que fallece en prueba de esfuerzo cardíaco.
Errores de interpretación de pruebas diagnósticas. Lesiones por material o instrumental quirúrgico: quemaduras de bisturí eléctrico, electrococusiones. Exceso de radiación sobre el paciente. Olvidos de materiales médicos en el cuerpo del paciente durante una intervención quirúrgica.
Fallecimiento por falta de asistencia sanitaria de urgencia a tiempo por no estar presente el profesional capacitado u otros motivos: retraso de la ambulancia o de los profesionales para llegar al lugar, tardanza en asistir a una persona con signos claros de infarto u otro cuadro agudo de gravedad, ausencia del especialista cuando se solicita su presencia urgente, resultados desproporcionados con los esperados normalmente: muerte durante operaciones de cirugía sencilla o tratamientos sin complicaciones, resultados ajenos a los perseguidos: fallecimiento de parturienta aparentemente saludable, falta de detección de preclampsia, eclampsia o Sindrome de Hellp en embarazadas y derivación en muerte, falta de práctica de las analíticas de las guías y de los protocolos.
Los profesionales deben contar con asesoramiento correcto de tipo legal y cobertura de Responsabilidad Civil, hacer prevención, actualizarse, saber la redacción de un consentimiento informado.
El error puede ser inevitable por eso es muy importante saber defenderse, negociar o como hacer frente al juicio de la mejor manera.
Los pacientes y sus familiares deben evaluar la viabilidad del reclamo por medio de abogado especializado, interconsulta médica o con informe de médico legista. Donde hay mediación es ideal intentarla antes de encarar el juicio. Es posible conciliar el 60% de los casos de reclamo por mala praxis.
Fuente: Dra. Vanesa Di Cataldo Si usted desea colaborar con alguna idea o contenido puede comunicarse por medio del siguiente email: info@mala-praxis.com.ar
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Los Retos del Medico de Hoy. "B"
Las tensiones de la profesión
“Los jóvenes padres acudieron a mí confiados en que los ayudaría con el recién nacido. Cuando lo examiné, se me cayó el alma a los pies, pues sufría una afección incurable. Imagínese cómo me sentí al decirles que su hijo nunca podría ver. Me despedí de ellos embargado por la pena. Minutos después llegó el siguiente paciente de la lista, esperando que lo atendiera con una sonrisa en los labios. A eso le llamo yo tensión.”
Un cirujano oftalmólogo de Sudamérica.
NADIE suele acudir a la consulta para escuchar los problemas del facultativo, sino para remediar sus propias necesidades. De ahí que pocas personas entiendan la sobrecarga emocional que este afronta.
Es cierto que todos vivimos bajo presión, y que el médico no es el único profesional que tiene un oficio agobiante. Pero ya que seguramente todos solicitaremos sus servicios en algún momento, vale la pena analizar las tensiones que genera esta profesión y su efecto en quienes la ejercen.
La primera página del historial de estrés pudiera escribirse muy temprano, cuando el estudiante trata de conseguir plaza en la facultad. Luego, al inicio de la preparación, suele producirse un sobresalto difícil de olvidar, el cual abre un proceso que pondrá a prueba sus sentimientos y su temple.
Traumáticas experiencias durante la formación profesional
La impactante entrada en el mundo de la disección pudiera tener lugar durante la primera semana del curso. Muchos alumnos nunca han estado frente a un difunto, por lo que la visión de cuerpos desnudos y arrugados a los que se practica diversos cortes para su estudio anatómico pudiera resultarles repulsiva en grado sumo. Así pues, no tienen más remedio que adoptar tácticas para habituarse. Por citar una de ellas, recurren al humor y les ponen nombres jocosos a los cadáveres. Aunque al profano le parezca insensible e irrespetuoso este comportamiento, con él pretenden no pensar en que el organismo que tienen ante sí fue una persona.
Luego vienen las prácticas en el hospital. La mayoría de los seres humanos no nos vemos obligados a plantearnos la brevedad de nuestra existencia sino hasta que entramos en la mediana edad. Sin embargo, cuando se encuentra en plena juventud, el aspirante a médico se ve cara a cara con las enfermedades incurables y la muerte. Uno de ellos calificó de “enormemente repulsivas” sus primeras experiencias en una clínica. Además, otro golpe que resulta difícil de asimilar, sin importar que su país sea rico o pobre, es descubrir que muchas veces se deniega un tratamiento necesario por carencia de fondos.
¿Cómo se las arreglan los médicos primerizos para sobrellevar las tensiones? A menudo, los trabajadores de la salud tienen que distanciarse emocionalmente de los enfermos despersonalizándolos. Así, en vez de referirse a ellos como individuos, tal vez digan: “Doctor, hay una pierna rota en la sección dos”. Sin duda, una descripción cómica para quien ignora el motivo por el que se usa.
El desgaste por empatía
Aunque la formación que recibe el facultativo es principalmente de carácter científico, buena parte de su labor consiste a menudo en hablar con quienes lo visitan. Sin embargo, en muchos casos no se siente preparado para lo que implica establecer una relación con el paciente. Como indicamos en la introducción, uno de los trances más difíciles es comunicar malas noticias, y hay quienes tienen que hacerlo a diario. Además, se espera que ellos escuchen cuando el afectado por una crisis recurre al necesario desahogo. Es tan extenuante tratar con gente dominada por la ansiedad y el miedo, que algunos médicos manifiestan un tipo de agotamiento denominado desgaste por empatía.
Un médico de familia de Canadá recuerda así sus primeros años: “Tenía una avalancha de pacientes: los que necesitaban que los atendiera, los angustiados que buscaban desahogarse, los que querían que hiciera algo, los manipuladores de actitud agresiva y exigente, los que venían a verme, los que exigían que fuera a verlos y los que invadían por teléfono mi hogar e incluso mi dormitorio. Pacientes, pacientes y más pacientes. Yo quería ayudarlos, pero era desquiciante” (A Doctor’s Dilemma [El dilema del médico], de John W. Holland).
¿Se reduce la presión con el paso de los años? No, pues la experiencia suele conllevar más responsabilidades. A menudo hay que tomar decisiones rápidas, a veces sin disponer de suficiente información, en las que entra en juego la vida de las personas. “Cuando era joven —explica un doctor británico—, era algo que no me preocupaba, igual que a muchos jóvenes les da igual conducir de forma temeraria. Pero con la edad, uno valora más la vida. Ahora las decisiones terapéuticas me crean más ansiedad que nunca.”
¿Cuáles son los efectos de esta tensión? Para empezar, a menos que luche por evitarlo, el galeno pudiera adoptar en su familia el mismo distanciamiento emocional que mantiene en su consulta. Por otro lado, si se destaca por la empatía al ayudar al enfermo a afrontar sus sentimientos, pudiera excederse y quedar agotado emocionalmente. He aquí el eterno dilema de su profesión.
Pacientes difíciles
Al preguntársele al médico por la tensión que genera el trato con los pacientes, probablemente mencione primero las personalidades difíciles. Y es probable que el lector mismo haya observado varias de las siguientes categorías.Encabezan la lista los que, además de no explicar qué problema les aqueja, hacen perder el tiempo al doctor con divagaciones que nunca llevan a nada. También están los exigentes, que aunque no atraviesen una emergencia, lo llaman de noche y en los fines de semana, o insisten en recibir algún tratamiento que él no ha indicado. Luego vienen los desconfiados. Por ejemplo, hay quienes buscan en Internet información útil. Aunque esta investigación puede ser beneficiosa, a veces les lleva a recelar del especialista, que tal vez no tenga tiempo de andar debatiendo los pros y los contras de cuanto encuentran en dichas investigaciones. Además, le resultará muy incómodo tratar a alguien que no está dispuesto a seguir sus recomendaciones. Por último, están los impacientes, que abandonan el tratamiento sin haberlo seguido el tiempo necesario y quizás prefieran consultar otra fuente.
En algunos países, sin embargo, la principal fuente de tensión no es el enfermo, sino el abogado.
Medicina a la defensiva
En muchas naciones ha aumentado vertiginosamente el número de demandas por negligencia, en las que no es raro que el abogado realice acusaciones sin base con el único objetivo de sacar grandes compensaciones. Según el presidente de la Asociación Médica Americana, “estos pleitos están disparando las primas de nuestros seguros de responsabilidad legal [...]. Además, causan otros daños graves. A consecuencia de litigios injustificados, los médicos pudieran sufrir grandes perjuicios, como vergüenza pública, pérdida de tiempo, [...] estrés y ansiedad”. Hasta ha habido casos de suicidio.
Como consecuencia, muchos facultativos se ven obligados a practicar la medicina “a la defensiva”, es decir, a tomar sus decisiones no pensando tanto en si serán las mejores como en si serán defendibles ante un tribunal. “Ejercer la medicina cubriéndose las espaldas es ahora lo más habitual”, señaló la revista Physician’s News Digest.Al recrudecerse las presiones, no es raro que el médico se pregunte qué le deparará el futuro. Y esta misma es la pregunta que se hace un buen número de pacientes al constatar que, pese a los avances científicos, hay enfermedades que ocasionan cada vez más sufrimientos.
FORMAS DE COLABORAR CON EL MÉDICO
Aproveche al máximo la consulta yendo preparado para darle una explicación breve y detallada que indique primero su mayor inquietud
No llame fuera de horas a menos que sea una verdadera emergencia Tenga paciencia. Tanto el diagnóstico como el tratamiento requieren tiempo
El siguiente artículo contiene un análisis realista del porvenir que interesará por igual al facultativo y al enfermo.
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FALLO POR MALA PRAXIS
Ordenan indemnizar con 350 mil pesos a un paciente con Sida
(Fuente: DyN) www.clarin.com - Jueves 22.12.2005
Después de casi 11 años de espera, la Cámara en lo Civil y Comercial Federal ordenó el pago de una indemnización de 350 mil pesos a un paciente con Sida y en estado terminal. La resolución llegó después de recibir una intimación de la Corte Suprema de Justicia que le ordenaba resolver el expediente en 48 horas.
El tribunal entonces dispuso el pago de la indemnización, a la que además habrá que sumarle intereses, por los daños y perjuicios que sufrió el paciente, Miguel Angel Rodríguez. El hombre se había contagiado del virus HIV en alguna de las más de 350 transfusiones de sangre que se hizo por sufrir otra enfermedad.
Rodríguez padecía a mediados de los 90 una enfermedad denominada aplasia medular severa. Por este motivo, recibió las transfusiones como tratamiento previo a una operación de trasplante de médula ósea a la que debía someterse en Israel.
Según establecieron los jueces la mayoría de las transfusiones se realizaron en la Clínica Privada Independencia a la que fue derivado en su calidad de afiliado a la obra social de los mercantiles, OSECAC. El fallo favorable condena a dicha clínica, a la obra social y al médico Román Bayo. La Corte, ante un "recurso de hecho" presentado por el abogado Gustavo Soler en representación del paciente, recordó que "la defensa en juicio incluye el derecho a obtener un pronunciamiento rápido dentro de un plazo razonable" y le ordenó a la Cámara que en el término de 48 horas emitiera un fallo.
Entonces, la Sala Dos de la Cámara, con las firmas de los jueces Mario Lezama y Graciela Medina, resolvió el pago debido al plazo impuesto por la Corte. Además, el máximo tribunal denunció, ante el Consejo de la Magistratura, al juez Lezama, quien -según se desprende del fallo- podría haber cometido irregularidades en su desempeño.
(Fuente: DyN) www.clarin.com - Jueves 22.12.2005
Después de casi 11 años de espera, la Cámara en lo Civil y Comercial Federal ordenó el pago de una indemnización de 350 mil pesos a un paciente con Sida y en estado terminal. La resolución llegó después de recibir una intimación de la Corte Suprema de Justicia que le ordenaba resolver el expediente en 48 horas.
El tribunal entonces dispuso el pago de la indemnización, a la que además habrá que sumarle intereses, por los daños y perjuicios que sufrió el paciente, Miguel Angel Rodríguez. El hombre se había contagiado del virus HIV en alguna de las más de 350 transfusiones de sangre que se hizo por sufrir otra enfermedad.
Rodríguez padecía a mediados de los 90 una enfermedad denominada aplasia medular severa. Por este motivo, recibió las transfusiones como tratamiento previo a una operación de trasplante de médula ósea a la que debía someterse en Israel.
Según establecieron los jueces la mayoría de las transfusiones se realizaron en la Clínica Privada Independencia a la que fue derivado en su calidad de afiliado a la obra social de los mercantiles, OSECAC. El fallo favorable condena a dicha clínica, a la obra social y al médico Román Bayo. La Corte, ante un "recurso de hecho" presentado por el abogado Gustavo Soler en representación del paciente, recordó que "la defensa en juicio incluye el derecho a obtener un pronunciamiento rápido dentro de un plazo razonable" y le ordenó a la Cámara que en el término de 48 horas emitiera un fallo.
Entonces, la Sala Dos de la Cámara, con las firmas de los jueces Mario Lezama y Graciela Medina, resolvió el pago debido al plazo impuesto por la Corte. Además, el máximo tribunal denunció, ante el Consejo de la Magistratura, al juez Lezama, quien -según se desprende del fallo- podría haber cometido irregularidades en su desempeño.
(Fuente: DyN) www.clarin.com - Jueves 22.12.2005
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Los Retos del Medico de Hoy: "A"
La profesión médica en un mundo cambiante
En 1174, Maimónides es designado médico de la corte egipcia, donde pasa la mayor parte del tiempo. En un relato cuenta qué hace cada día al volver a casa, todavía en ayunas, y hallarse ante quienes requieren sus servicios: “[Como] un pequeño bocadillo, salgo luego para atenderlos y les prescribo recetas y fórmulas para la curación de sus enfermedades. La entrada y salida de los pacientes dura hasta la noche. A veces, [...] me encuentro en el extremo de mis fuerzas hasta el punto que apenas puedo hablar”.
LOS médicos siempre han sido personas abnegadas. Pero ahora encaran un mundo en el que los cambios se suceden con gran rapidez. Tal vez tengan un horario tan extenuante como el de Maimónides, pero ¿gozan del mismo respeto que antaño? ¿De qué modo se ha visto afectado su estilo de vida por las nuevas circunstancias? ¿Cómo ha repercutido en su relación con los pacientes el curso que han tomado los asuntos en las últimas décadas?
Cambios en la relación
Aún hay quienes recuerdan cuando los doctores llevaban todos sus remedios en un maletín negro. Al igual que hoy, los facultativos suscitaban sentimientos encontrados. Por lo general, eran admirados por su capacidad, rango y ética, pero también recibían críticas por sus tarifas, errores y aparente frialdad.
Pese a todo, muchos de ellos sentían gran satisfacción ayudando a varias generaciones de la misma familia. Realizaban frecuentes visitas domiciliarias, y en las zonas rurales se quedaban a veces a comer, o incluso a dormir si tenían que asistir en un parto. No era raro que confeccionaran las medicinas para sus pacientes. Algunos eran tan altruistas que atendían gratuitamente a los pobres y estaban siempre disponibles: las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.
Es cierto que todavía quedan médicos así; no obstante, en numerosos países, la relación con los pacientes probablemente haya cambiado más en los pasados decenios que en muchos siglos. ¿Por qué? Examinemos en primer lugar las visitas domiciliarias.
Los médicos solían hacer visitas domiciliarias
¿Qué ha sido de las visitas domiciliarias?
Visitar a los enfermos en sus hogares era una práctica habitual, y en algunos países continúa siéndolo. Sin embargo, cada vez lo es menos, como admite el periódico The Times of India: “En esta era de especialistas y superespecialistas se encuentra en vías de extinción la figura del médico de cabecera, con su tranquilizadora presencia, buen conocimiento de la familia y disposición a acudir a su lado siempre que hiciera falta”.
Los vertiginosos avances científicos han llevado a muchos médicos a centrarse en un determinado campo y trabajar en equipo. Como consecuencia, el enfermo tal vez sea atendido cada vez por un profesional diferente, al cual ya no le resulta posible mantener largas relaciones con familias enteras.
La decadencia de las visitas domiciliarias comenzó hace un siglo, al irse generalizando los análisis de laboratorio y los equipos de diagnóstico. De hecho, las instituciones sanitarias de muchos lugares pasaron a considerar que tales visitas eran un derroche de tiempo. Hoy día, la mayoría de los enfermos pueden desplazarse hasta la consulta. Además, hay unidades de emergencia y otros servicios auxiliares que asumen funciones que en su día fueron patrimonio del galeno.
Cambios en la situación
En el mundo actual hay cada vez menos médicos independientes. La asistencia sanitaria la brindan por lo general organismos oficiales y compañías privadas que contratan facultativos, a muchos de los cuales les incomoda que existan intermediarios en su relación con el paciente. A veces, tales instituciones les exigen atender a más enfermos en menos tiempo. “A cada paciente —indica Sheila Perkins, generalista británica— le puedo dedicar de siete a diez minutos, que casi se me van en introducir sus datos en la computadora. Me queda poco tiempo para cultivar una relación con cada uno, lo cual no deja de molestarme.”
El médico de hoy vive en un mundo cambiante donde sus indicaciones ya no son incuestionables. El paciente ha adquirido más poder, al grado de que en muchos países tiene el derecho de recibir información sobre las opciones existentes y sus posibles consecuencias antes de dar su consentimiento a una determinada terapia. Tanto ha cambiado la relación que el médico es considerado por algunas personas como un simple técnico.
Además, los cambios sociales, que se suceden vertiginosamente, han llevado a que ahora haya un buen número de doctoras, a las que suele atribuirse una mayor disposición a escuchar, lo que al parecer contribuye a que el mundo de la medicina se humanice.
La mayoría de los pacientes agradece contar con un médico que comprenda sus sentimientos y tensiones. Pero cabría preguntarse: ¿cuántos de ellos comprenden los sentimientos y las tensiones de este? Tal entendimiento mejoraría sin duda las relaciones entre facultativo y enfermo, objetivo al que aspira el siguiente artículo.
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